Día de alegría…

Pocos días me quedan antes de empezar con el rodaje de la “La Catedral del mar” y estoy aprovechando para descansar, dormir mucho, pasar tiempo con mi chico, mi familia y como no con mis amigas… ya que en breve el rodaje me absorberá totalmente.

Y eso es lo que he hecho hoy, pasar el día con mi amiga Martina.

Martina y yo, somos amigas desde los 11 años. Recuerdo perfectamente el primer día que la vi, me dio miedo, tenía cara de mala leche, pero las apariencias una vez más, engañan y mucho. Martina es paz, es amor, es alegría, es apoyo, es el carácter, la fuerza y el corazón. Es de esas personas que nunca te dejan indiferentes y siempre quieres tenerlas en tu vida. Juntas hemos pasado mil peripecias y hemos vivido grandes experiencias. Hemos llorado, reído, bailado, bebido, comido… ja,ja,ja ….

Hoy hemos disfrutado de una mañana de compras… Nosotras somos adictas, Martina mucho más que yo y creía que eso era complicado.

Nos pasamos horas de tienda en tienda, de arriba abajo, al final han caído un short vaquero y un vestido súper chulo… que ya os enseñaré.

Y claro, tanto kilometro recorrido de tienda en tienda, pues da hambre, así que ni cortas ni perezosas nos hemos acercado a Sushita Café.

Un concepto de cocina fusión que te acerca a la gastronomía japonesa en un espacio amplio, elegante y luminoso.

Para empezar a hacer boca hemos tomado una sopa Miso, que os puedo asegurar que es de las mejores que he probado, una ensalada de Wakame, Edamame y una ensalada de salmón con algas y brotes de soja que estaba buenísima, todo para compartir como buenas amigas !!!

De segundo hemos optado por unas piezas de Maki Roll, riquísimas. Solo tengo palabras buenas para este sitio.

En fin, nos hemos puesto las botas… siempre nos ponemos las botas, para qué nos vamos a engañar, a Martina y a mí nos encanta comer.

Con Martina siempre reímos, recordando uno de los grandes momentos de nuestra amistad, ya que tras una pequeña crisis retomamos nuestra amistad y engordamos dos kilos cada una ja, ja, ja.

Para terminar decidimos pasar la tarde en la piscina. Martina adora el sol, yo lo odio el sol. A Martina le encanta ponerse moderna y yo lo odio… y así estamos siempre.

Hoy he cedido y casi muero en el intento, tras dos horas, mojándome cada dos minutos y medio, esa era la única manera de poder soportarlo. Pero ha merecido la pena, ya que con ella siempre merece todo la pena.

Besos infinitooos.

MARTI… SÉ QUE LO HAS LEÍDO, GRACIAS POR SER MI AMIGA. TE QUIERO.

Andrea Duro

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